Memoria de aire


Zonas  de  deslizamiento

Históricamente, la idea de viaje se sustentó en gran medida en la conquista como fin, por medio de una lucha, – la mayoría de las veces-, entre fuerzas desiguales. El campo de batalla contemporáneo ha cambiado; al dictado de los nuevos avances tecnológicos , la ideología totalizadora propone la globalización como territorio de una homogeneización cultural, eso sí: de nuevo bajo los postulados de los más fuertes . Y mientras la información (arma de doble filo) viaja por carreteras virtuales, las posibilidades de movilidad de un gran número de pueblos quedan suscritas a un entorno hostil en el que el intento de supervivencia agota el escaso excedente de energías. Sobre este amargo aspecto de la realidad llamó la atención Ana Marín, de manera poética , en las piezas presentadas en la muestra Estrechamente separados, en 1994, o en el proyecto Sic Transit, en 1997, metaforizando en ese enigmático mar (“Estrecho”) la barrera que separa las posibilidades de deseo de quienes habitan en el otro lado, margen a partir del cual las voces no quieren ser oídas desde la otra (nuestra) orilla, ni el espacio ser compartido . Si bien es cierto que, para evocarlo, sabedora de que el entendimiento de “la cosa “ radica en haberla vivido de un modo u otro , cruzó “ la frontera “ y , desde allí mismo, escuchó, vivió y convivió. Sus materializaciones , no obstante , no deberán ser pensadas tan sólo por su origen, dado que no están separadas del contenido y del contexto en el que se presentan .

Este recorrido por zonas del deslizamiento, por la asfixiante pesadez , de tanto exceso de olvido , ha experimentado una variante de rumbo en su último trabajo , manteniendo la atención en la idea de tránsito pero poniendo el acento no en su versión colectiva (emigración forzosa a la que se ven abocados un gran número de pueblos para su supervivencia), sino en una interiorización personal (no por ello lejana de aquella ), cual el alma de un personaje de ficción cuya vida transcurriera en un viaje incesante, encerrado en el departamento de un tren, por ejemplo, atrapado en la percepción de un entorno constantemente móvil , envuelto en una especie de danza de siluetas siempre imprecisas , sumergido en las redes del sueño que el continuo traqueteo le tiende y sometido al flujo de formas que se difuminan paulatinamente, se desdibujan a medida que la velocidad impone su ritmo al trayecto .

La dialéctica de los materiales de este lecho inestable (cama elástica) :

– estructura contundente, férrea, que enmarca una impresión digital en seda transparente -,preludia como una geografía de dudas, una articulación de contrarios, habitantes de una arquitectura hecha de retazos de memoria colectiva , recuerdos íntimos, sueños e impotencia . La intención de tirarte sobre él queda contenida ante la fragilidad de la seda y, lejos de un sueño reparador, augura la tensión implícita en él . La superposición de dos imágenes remarca la transparencia del cuerpo, diluido, en esta ocasión, en un campo de amapolas, paisaje de una tierra heredada, e incide en el “efecto espejo” inherente a su condición de objeto estético .

Amparo Lozano

Referencias

  • Lozano, Amparo. (2001) Zonas de deslizamiento. Sin matriz. A. Pamplona : Sala de Cultura Carlos III.p.20